Solo, aislado, al pie de la tapia

Muchas veces observamos en la televisión, muy a lo muy lejos, personas que sufren. De vez en cuando, muy de vez en cuando, una de esas personas se atraviesa en tu paseo. Eso es lo que nos ha pasado hoy a Max y a mí, cuando volvíamos ateridos  de frío a casa. 

El camino había salido del parque, de la zona amable de la ciudad para, tras pasar una autopista, adentrarse por una zona suburbial de tierras removidas que enlazaba con la tapia del cementerio.

Apenas otro paseante con su perro, nadie más. Pero como presentido, un bulto oscuro, justo al lado de la tapia, apoyado en la tapia. Algo que se movíaY que se transformaba en una persona que simplemente miraba a los dos seres que tenía enfrente. 

Rehacer! En construcción 

Quiero hablar de mi conciencia, de como la conciencia se me removió tan sólo apenas unos 500 m, de cómo lo fui superando en el camino, como no me quedó ningún rastro apreciable, como me preguntaron si me había sonreídoComo yo no te que sí y como eso significaba que estaba bien

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Las ilusiones no son solo de los pequeños

Hace ya unos días que un aviso del ayuntamiento me devolvió algunos momentos de la infancia. Los Reyes Magos aparecen en mi barrio un día antes. Y este año, que apenas he tenido relación con la figuración navideña, he jugado con Max a los preparativos. Los preparativos son ilusión, motivación, son nuevos escenarios para descubrir, son una forma de atraer lo que va a venir, lo que puede venir, el porvenir.

En estos primeros post, en los que de alguna manera configuro este blog del mundo observado, no sé si acierta con la forma en la que me expreso. Mi intención no es juzgar,  ni valorar, ni siquiera opinar opinar sobre lo que ocurre a mi alrededor. Es un ejercicio en el que debo constatar lo que observo. Quiero constatar y contrastar la realidad. No interpretarla. 

Esto lo escribo porque en las ilusiones se mezclan deseos con realidades. Lo que es frente a lo que querría que fuera, o lo que aparenta ser.  Mis emociones disfrazan algunos de los hechos que ocurren en mi vida, de eso estoy seguro. No sé cómo las han disfrazado, en qué medida debo calibrar mi percepción para ajustarla a lo real. Algunas evidentemente más, otras menos, pero las experiencias pasan por la cabeza y la misma las transforma.

En realidad no sé si observo el mundo, o mi mundo. Eso no quiere decir que además tenga muchas ganas de observar el mundo interior en donde se mueven los mecanismos que configuran este universo egocéntrico que da sentido a las cosas. 

Pero vamos, lo que es un hecho, es que desde hace dos días del ayuntamiento está preparando una calle para que aterrice la caravana de los Reyes Magos. Es probable, muy probable que a estas horas incluso ya tengan todos los vehículos en formación. En un rato iremos a comprobarlo y observar la realidad.

Carroza Marina de un Planeta Agua de otra Galaxia
Vehículo propulsado por gas extintor

El año que vivimos

Cuando viví los juegos olímpicos de Barcelona, eran los del 92. El Desastre de Cuba fue en la guerra del 98. La Primera Guerra Mundial fue la del 14. Aquí tuvimos lío grande en el 36. Acabamos de entrar en el 17. Yo soy del 63. Y mi sobrino del 2004. Porque la informática vivió su gran crisis en el 2000, cuando por otra parte si iba a acabar el mundo. ¿O eso ya fue en el 2012?

En este comienzo de año se me ha ocurrido escribir que el 17 va a ser genial, varias personas me han preguntado ¿qué pasa el 17? El de enero, el de febrero… ¡todo el 17!

¿Esta estructura de denominación la tendremos instalada según nuestro año de nacimiento?, quiero decir, mi sobrino estará todo el rato hablando del 2000 algo. O quizás ya todos los eventos estarán fechados con cuatro hijitos dígitos, y me pregunto qué pasará para cuando lleguemos al año 10.000. 

Será la catástrofe del 10 milenio, otro imprevisto de los programadores. Pudiera ser esta la razón por la que no tenemos memoria más allá de 4000 años a. C., por lo difícil que significaba datarlo.

Esto de los datos parece que es bastante significativo, ya tengo algunas entradas en el Facebook para investigar en este tema. He empezado por algo aparentemente muy sencillo y muy simple como el año en que vivimos. 

  
 

Felicitar, facilitar, felicidades

Es común que en estas fechas la palabra feliz y todos sus derivados aparezcan y desaparezcan de nuestra boca y en nuestros oídos. Sin embargo me pareció observar un pequeño matiz diferencial cuando deseamos simplemente feliz año nuevo, allá te las apañas con lo que te venga, de cuando emitimos una felicitación por un sucedido.

No es lo mismo, felicitar la navidad, que felicitar por tu cumpleaños, o mucho menos por ganar un concurso, o tener un hijo. Al menos en mi cabeza no parece lo mismo. Quizás es porque he sido reacio a desear una feliz vida: parece que una vida plena atraviesa estados felices y otros que difícilmente pueden recibir ese atributo. Sin embargo no me resulta fácil hacerlo de otra manera.

Ahora con nuestro amigo Facebook (feribú, o fisbu) las fechas de cumpleaños también parecen como la navidad. Y las felicitaciones por tanto se quedan en bonitas postales navideñas. Una felicitación como Dios manda, se parecería más un reconocimiento: “te reconozco, amigo, y me alegro de poder compartir contigo estos momentos”. Eso no es decir feliz en tu cumpleaños, que lo pases muy bien. Que es lo que se reparte en estas fechas: “felicidad para el año que viene, que venga cargado de todo lo que desees; y ojito con lo que deseas porque se te va a cumplir todo.”

Así que amables lectores, felicítenme por esta iniciativa de escribir, para intentar facilitarme el recorrido. Que de momento lleva tres post. Y cuesta rematarlos. Duro propósito de comienzo de este Feliz, sin duda, 2017.

 

C.A.N.

Muchas veces ha jugado a reducir alguna expresión por sus iniciales. Es difícil luego descodificar, y más pasado un tiempo… Estos artículos (*} los estoy escribiendo el Día de Año Nuevo, por si da alguna pista.  Un día fatídico para los perros no tanto por el estreno del nuevo año, sino por los ruidos de la noche anterior, generados por cohetes y petardos, en la que los pobres canes no saben dónde meterse.

Pues como iba diciendo, esta mañana nos encontramos los paseadores de perros  y comentamos la noche pasada. Mi amable vecina estaba negra porque su chucho, asustado por un petardo, acababa de negarse en redondo a hacer cualquier tipo de necesidad que no fuese necesaria, fuera de casa. Y ella no podía esperar más pues comenzaba el C.A.N., que es justo lo que estoy oyendo yo al escribir estas líneas.

(*} En realidad, se los estoy dictando a la tableta, tras bastantes días de entrenamiento en los que, por fin, he conseguido hacerme entender sin demasiadas dificultades.

Smiley face

Fuente: wikipedia 

Las 4 R: reducir, reutilizar, reciclar y relamer. 

Hace quizá más de tres años que apareció un gatito a la puerta de la casa. Con el tiempo he sabido que se llama Tito, y que es un vecino del sexto. Me encantaba oírlo ronroneando a la misma frecuencia que el ventilador del Mac.

En este blog del mundo observado he borrado todas las entradas anteriores; respecto a Tito he de decir que me permitió observar el mundo con otros ojos de responsabilidad; por eso quizás, Tito, de nombre igual que mi tío favorito, se queda es simplemente el predecesor de Max, un perro gato que por él también se acomodaría en la mesa al lado del ventilador.

Hoy es Año Nuevo, del 17, un lugar en un espacio y un tiempo para empezar los empieces y para finalizar las finalizaciones. Lo importante es la escritura y la comunicación, igual que el fuego, el amor si no se comunica, se apaga. (Cita requerida)