Solo, aislado, al pie de la tapia

Muchas veces observamos en la televisión, muy a lo muy lejos, personas que sufren. De vez en cuando, muy de vez en cuando, una de esas personas se atraviesa en tu paseo. Eso es lo que nos ha pasado hoy a Max y a mí, cuando volvíamos ateridos  de frío a casa. 

El camino había salido del parque, de la zona amable de la ciudad para, tras pasar una autopista, adentrarse por una zona suburbial de tierras removidas que enlazaba con la tapia del cementerio.

Apenas otro paseante con su perro, nadie más. Pero como presentido, un bulto oscuro, justo al lado de la tapia, apoyado en la tapia. Algo que se movíaY que se transformaba en una persona que simplemente miraba a los dos seres que tenía enfrente. 

Rehacer! En construcción 

Quiero hablar de mi conciencia, de como la conciencia se me removió tan sólo apenas unos 500 m, de cómo lo fui superando en el camino, como no me quedó ningún rastro apreciable, como me preguntaron si me había sonreídoComo yo no te que sí y como eso significaba que estaba bien

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s